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domingo, 17 de febrero de 2008

Bailar para la Fiesta

En la fiesta, atractivas chicas de vestidos muy entallados y faldas muy cortas , bailan animadamente música tropical. Vuelvo a escuchar , después de dos años, salsa, merengue, cumbia, quebradita, tambora, guaracha...

no te metas con mi cucu,

no te metas con mi cucu,

yo sé que tienes tu mujer

así que deja mi cucu...


Sentada en el sillón, me percibo muy derechita, observando el contoneo de estas mujeres mexicanas que sueltan las caderas. Me percibo diferente, con una sensación corporal que no es la de ellas, con un cuerpo que ha aprendido a moverse en el rigor casi inmóvil del kathakali indio: el cuerpo recto, cautivo, contenido...

...el de ellas: libre, abierto, compartido, exhibido, casi entregado...

Comienzo a bailar salsa y cumbia
y escucho un girto al aire que me dice

"el cuerpo se va a acordar",

y en efecto el cuerpo se acuerda,

y luego otro grito que bromea:

"ya se le olvidó lo que le enseñaron los maestros zen!"
y en efecto olvido por un momento esa rigidez de la danza clásica india.

Y redescubro -después de dos años-
esta sensación tan cálida y placentera que trae consigo

el bailar cuerpo con cuerpo entre hombre y mujer.


En la India bailaba para el Templo
siempre como un ritual,
como una ofrenda para Dios.

En México he bailado en la fiesta,
entre cervezas y cigarros,
para divertirme
...simplemente para divertirme.